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Otros cuidados por la epilepsia

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Aunque la epilepsia es una enfermedad neurológica que no incapacita a quien la padece, de hecho el 75% de las personas con la medicación adecuada puede llevar una vida normal, existen algunos cuidados y consejos que se deben tener en cuenta al realizar determinadas actividades.

Conocer la enfermedad, seguir la medicación y mantener unos hábitos higiénicos constituyen las medidas esenciales para enfrentarse a la epilepsia, aprender a controlarla y convivir con ella a diario. Saber qué crisis tiene el paciente y hablarlo con normalidad dentro de su ambiente familiar, social y laboral, le ayudará a mejorar su calidad de vida.

Deporte y epilepsia

El deporte es un instrumento de enorme importancia en el manejo de la epilepsia y la actividad física regular, además de mejorar la condición física, contribuye a elevar la autoestima y la confianza. Son varios los estudios que muestran que el deporte puede elevar el umbral convulsivo y reducir las descargas eléctricas del cerebro lo que contribuye a controlar mejor las crisis.

Deportes colectivos y de equipo, como el fútbol, baloncesto o voleibol, además fomentan la integración de las personas con epilepsia, y disminuyen el riesgo de depresión y de estrés que puede causar la epilepsia.

Por el contrario, se desaconsejan los deportes de riesgo como el buceo, la escalada, el paracaidismo o deportes mecánicos (coches, motos…), que pueden resultar muy peligrosos. Algunos expertos incluyen el ciclismo y la equitación en deportes que pueden practicar, aunque solo si la epilepsia está muy controlada. La natación también es un deporte que se puede realizar si está controlado, aunque siempre con supervisión y vigilancia.

Epilepsia y trabajo

La epilepsia es una enfermedad rodeada de mitos, y la incapacidad laboral de las personas afectadas es uno de ellos. De hecho, enfrentarse al entorno laboral es una de las mayores cargas que sufren las personas con epilepsia por culpa de la falta de conocimiento de la sociedad, el miedo al rechazo o a no conseguir un trabajo, son algunos de los problemas.

Pero la realidad nos dice que una persona con epilepsia puede y debe trabajar ya que llevar una vida normal le ayudará a manejar mejor su enfermedad y a tener una mayor calidad de vida.

Un aspecto que hay que valorar es el tipo de trabajo que se puede realizar, lo que va a depender de si padece o no crisis y de la frecuencia con las que las tenga. Teniendo presente esta premisa quedarían descartados trabajos que conlleven ciertos riesgos y peligros.

Por ejemplo: aquellos en los que haya que pasar muchas horas conduciendo, en los que se llevan armas de fuego, los que requieren el manejo de maquinaria pesada o en los que se puede poner en peligro la vida de terceros.

Otro aspecto que suele preocupar a las personas afectadas es si deben contar que padecen epilepsia en su entorno laboral. Aunque no es frecuente, se recomienda hacerlo para que sus compañeros y/ o responsables sepan cómo actuar en el caso de que tenga una crisis durante el horario laboral.

Vida social

Las personas con epilepsia pueden llevar una vida social similar a la de otras personas, aunque con ciertas precauciones. Por ejemplo, las salidas nocturnas no se desaconsejan, pero se debe extremar el control sobre el consumo de alcohol, las luces estroboscópicas que hay en algunos bares, fiestas y discotecas; y evitar el tabaco y las privaciones de sueño.

En cuanto al descanso, un sueño reparador en calidad y en cantidad (entre 7 y 9 horas) es fundamental para la buena salud y calidad de vida de cualquier persona, más aún para las personas que padecen epilepsia, ya que las alteraciones en el sueño pueden ser desencadenantes de crisis epilépticas.

Y en un mundo digital como el que vivimos, también hay que recordar que para una persona con epilepsia lo recomendable es una exposición mínima y controlada a las pantallas. Se deben utilizar en ambientes bien iluminados y a una distancia adecuada (unos 3 metros la televisión y 1 metro para pantallas de ordenador), así como evitarlas en estados de cansancio o somnolencia.

Relaciones sexuales

El hecho de tener epilepsia no es una condición para evitar las relaciones sexuales.

Es recomendable que la pareja con la que se vayan a mantener esas relaciones sepa sobre la existencia de la enfermedad y los síntomas de las crisis. También es bueno hablar de ello con el neurólogo para tener toda la información disponible al respecto. De hecho, algunos medicamentos antiepilépticos pueden mermar el rendimiento sexual.

Se calcula que entre el 20% y el 30% de las personas que padecen epilepsia tienen problemas en sus relaciones sexuales, más por las preocupaciones con su propia enfermedad que con ella en sí.

Aunque es bueno saber que hay medicación que también puede influir en el estado de ánimo, la libido o la fertilidad. En ese sentido, el médico es el mejor aliado para compartir todas las inquietudes al respecto y buscar la solución más adecuada en cada caso.

Epilepsia y conducción

La conducción es un tema que suele preocupar a las personas con epilepsia. Hace unos años, un internacional puso de manifiesto que las personas que mantienen controlada la epilepsia tienen un riesgo de siniestralidad bajo y que se puede establecer una relación entre este riesgo y la posibilidad de tener un accidente en el año siguiente.

No obstante, también hay estudios que han demostrado un riesgo potencial que pueden tener las personas con epilepsia al ponerse delante del volante, en especial quienes tienen pérdidas de consciencia, crisis convulsivas o toman ciertos medicamentos. Es muy importante recibir consejería de su médico para tomar la mejor decisión sobre conducir o no.

Viajar con epilepsia

Viajar no supone un impedimento para las personas con epilepsia, aunque deben tener en cuenta ciertas consideraciones que eviten provocar el descontrol de la enfermedad y disfrutar del viaje con una mayor tranquilidad:

  • Llevar suficientes medicamentos.
  • No abandonar el tratamiento durante el viaje.
  • Si viaja en avión, avisar a la aerolínea, no todas permiten viajar a personas con epilepsia.
  • Tener en cuenta los cambios de horarios. Los cambios en el ritmo de sueño pueden influir en la epilepsia.
  • Portar una identificación internacionalo un informe médico sobre su epilepsia, el tipo de crisis que pueden tener y el tratamiento que se sigue. Si se va al extranjero conviene llevarlo en varios idiomas.
  • Informarse sobre los centros de saludque hay en el lugar al que se viaja.

Los pacientes que viajan solos deberían informar en el sitio en el que se alojen sobre su enfermedad.

 

Agradecimientos y referencias:
Agradecemos los contenidos cedidos por UCBCares® quien nos permitió el uso de sus materiales los cuales fueron modificados de acuerdo con la situación colombiana de la epilepsia. Fundación del Cerebro. Sociedad Española de Neurología (SEN). Remisión a largo plazo de la epilepsia en la infancia: estudio prospectivo. J. Ramos-Lizana, E. Cassinello-García, M. Vázquez-López, M.L. Carrasco-Marina, A. Muñoz-Hoyos, M. Martín-González. Lizcano LA. Mujer y Epilepsia. En: Medina Malo C. Epilepsia, aspectos clínicos y psicosociales, Editorial Médica Panamericana, 2004.

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