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Epilepsia y Mujer

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La epilepsia es el trastorno neurológico que puede ocurrir en cualquier persona de diferente edad y raza, aunque en la mujer tiene un delicado manejo a causa de las hormonas femeninas.

Hasta el 25% de las personas con epilepsia son mujeres en edad fértil y tanto la menstruación como los anticonceptivos, el embarazo y la menopausia son circunstancias que pueden influir en el control de la epilepsia.

Es el momento de ajustar muy bien el tratamiento, ofrecer la información adecuada y el apoyo psicológico necesario para que la mujer adolescente con epilepsia lleve una vida normal.

Menstruación

Los ciclos menstruales y el cambio de hormonas pueden desencadenar crisis epilépticas, aumentar su frecuencia o empeorarlas.

Se trata de la epilepsia catamenial caracterizada por un aumento de la probabilidad de tener crisis epilépticas bien mientras el cuerpo está ovulando o bien en los primeros días de la menstruación. Se relaciona con el aumento de los estrógenos y la progesterona, dos hormonas que pueden afectar a la excitabilidad del cerebro.

Durante la primera mitad del ciclo menstrual, el cuerpo femenino produce estrógenos que se cree que suelen favorecer la aparición de las crisis; y después de la ovulación (aproximadamente a la mitad del ciclo menstrual) el cuerpo empieza a producir progesterona que tiene un efecto anticonvulsivo, lo que hace que se produzcan menos crisis.

Por otro lado, los niveles de antiepilépticos en la sangre, justo antes del ciclo menstrual, son menores, y algunas mujeres retienen líquidos durante estos días, estos son aspectos que también podría favorecer la aparición de crisis durante la menstruación. Se calcula que afecta a entre el 10% y el 40% de las mujeres con epilepsia.

En cuanto al tratamiento, es importante hablarlo con el neurólogo quien podría incorporar un antiepiléptico adicional durante los días de la menstruación o la ovulación, o bien hacer un estudio hormonal o un análisis para conocer los niveles de medicación en la sangre.

Anticoncepción

A la hora de utilizar métodos anticonceptivos, hay que tener presente que si se opta por el uso de anticonceptivos farmacológicos algunos pueden perder efecto al ser combinados con el tratamiento de la epilepsia porque aceleran la descomposición de las hormonas anticonceptivas en el cuerpo haciéndolas menos eficaces.

En el caso de la píldora anticonceptiva, la mujer con epilepsia puede tomarla, pero con una composición diferente (con mayor cantidad de estrógenos), o incluso combinar la píldora con otro método anticonceptivo (por ejemplo un preservativo).

Para implantes o inyecciones hormonales anticonceptivas es posible que deba pautarse una frecuencia mayor para que tengan efecto.

También puede ocurrir lo contrario, que algunos medicamentos antiepilépticos combinados con anticonceptivos vean disminuida su presencia en sangre, lo que les resta efecto influyendo en la frecuencia de las crisis.

En cualquier caso, resulta esencial consultar con el neurólogo antes de utilizar anticonceptivos con el fin de saber cuál es el mejor método en función del tipo de epilepsia que se tenga y el control farmacológico que se está haciendo de la misma.

Embarazo y epilepsia

El embarazo supone un nuevo cambio hormonal en el cuerpo de la mujer que puede conllevar un incremento de las crisis, en especial en aquellas pacientes que no duermen lo suficiente. Sin embargo, se calcula que un 67% de las mujeres mantiene la misma frecuencia de crisis que antes de estar embarazada.

En esta etapa es esencial controlar la enfermedad y las crisis para evitar que éstas puedan causar daños importantes en el feto.

Por eso, si una mujer con epilepsia decide quedarse embarazada debe saber que es posible pero que debe contar, desde el principio, con el neurólogo y el ginecólogo para que le ayuden a planificar el mejor momento y la forma más adecuada de quedarse embarazada, le lleven un control más severo del embarazo y le realicen las pruebas oportunas para comprobar el buen estado del bebé durante la gestación.

Tampoco hay que olvidar que estudios clínicos han demostrado que los antiepilépticos pueden afectar al bebé, un riesgo que aumenta en función de las dosis y del número de fármacos que tome la paciente.

Esto no sugiere un abandono de la medicación sino un buen ajuste, ya que la mayoría de las pacientes con epilepsia deben continuar con la medicación durante el embarazo para mantener controlada la enfermedad.

En cualquier caso y aunque el embarazo no haya sido planificado, nunca se debe abandonar el tratamiento ni cambiar las dosis sin consultar con el neurólogo ya que una crisis puede representar un riesgo grave para la mujer que esté embarazada y el feto.

Lactancia materna

Los medicamentos antiepilépticos también pueden afectar al bebé durante la lactancia materna ya que se ha demostrado que éstos pasan a la leche materna, aunque la cantidad varía en función del antiepiléptico que se trate (puede variar de un 18% a un 79%).

Pero, aunque los beneficios de la lactancia materna superen a los riesgos, se debe estar alerta y acudir al médico a la menor sospecha de que el niño está muy somnoliento.

También es importante respetar las horas de sueño de la madre, por lo que se recomienda que las tomas nocturnas se hagan con leche materna a través de la recolección y la ayuda de otra persona de forma que la madre no interrumpa su sueño, el personal de enfermería de su institución le puede aconsejar sobre esta alternativa.

Menopausia

Durante la menopausia se vuelven a producir cambios hormonales en la mujer que pueden afectar al control de la epilepsia, en especial a la frecuencia de las crisis. En el momento en el que se detecte esta variación hay que comunicárselo al neurólogo para que reajuste la medicación si fuera necesario.

Por otro lado, las mujeres incrementan las probabilidades de sufrir osteoporosis, situación que se puede empeorar con algunos antiepilépticos lo que conlleva unos huesos más frágiles y fáciles de fracturar.

Otros síntomas asociados también a la menopausia como sofocos o sequedad vaginal se pueden tratar con preparados hormonales que contengan estrógenos, al igual que la osteoporosis. Sin embargo, estas hormonas pueden empeorar las crisis epilépticas por lo que serán el neurólogo y el ginecólogo quienes valoren la idoneidad de estas terapias o las dosis recomendadas para mantener la epilepsia bajo control.

 

Agradecimientos y referencias:
Agradecemos los contenidos cedidos por UCBCares® quien nos permitió el uso de sus materiales los cuales fueron modificados de acuerdo con la situación colombiana de la epilepsia. Fundación del Cerebro. Sociedad Española de Neurología (SEN). Remisión a largo plazo de la epilepsia en la infancia: estudio prospectivo. J. Ramos-Lizana, E. Cassinello-García, M. Vázquez-López, M.L. Carrasco-Marina, A. Muñoz-Hoyos, M. Martín-González. Lizcano LA. Mujer y Epilepsia. En: Medina Malo C. Epilepsia, aspectos clínicos y psicosociales, Editorial Médica Panamericana, 2004.

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